Cortan la vida de Marco Antonio May Molina, joven político quintanarroense




Eduardo Espinosa Abuxapqui se encontraba en la ceremonia de la instalación del Cuarto Consejo Político Municipal en las instalaciones del PRI estatal cuando recibió una llamada telefónica que lo dejó impactado, político de larga trayectoria tuvo que poner a prueba su temple ante la impactante noticia.


Inmediatamente dió instrucciones mientras guardó la serenidad ante el evento priísta, porque alguien importante del cabildo municipal había fallecido de manera violenta.

Marco Antonio May Molina, por su sencillez y peculiar manera de hacer política estaba imponiendo una peculiar manera de hacer política, retomando como verdadera causa apoyar a la gente, sin perder la humildad que lo caracterizaba.

La última vez que charlamos me reclamó no haberlo visitado..."ya estamos trabajando ¿dónde has estado? pasa a visitarme", acto seguido intercambiamos números telefónicos y quedé en visitarlo sin dar fecha alguna.

El liderazgo ejercido lo hacía velar por los intereses de su gente...el pueblo quintanarroense, por eso había colocado en la balanza aquello que beneficiara más a los ciudadanos aunque no fuera del agrado de los dirigentes de su partido.

También ya había sido reprendido por la manera como atendía y apoyaba a quienes acudían a él, mientras de manera discreta seguía organizando sus ideas para la realización de un proyecto político fundamentado en las necesidades de los ciudadanos.

Marco Antonio era un tipo que basaba sus actos en la honestidad y el trabajo, esos detalles a veces no logran conjugarse con la política, sin embargo esos eran los principios en los que fortalecía sus ideas y sus actos.

Aunque la amenaza de expulsión de los dirigentes del Partido del Trabajo ya se veía como una realidad inminente, eso no preocupaba a quien estaba demostrando liderazgo aunado a la juventud.

Lamentablemente dos malvivientes con traición, alevosía y ventaja coartaron cobardemente la vida de un joven político que luchaba por Quintana Roo y su gente.

El duro golpe que pretendían los dirigentes del PT darle a Marco Antonio ocasionó una reacción exponencialmente en reversa, donde la prudencia y la razón predominaron con su ausencia en su funeral dejando una sombra que los acompañará mientras no se esclarezcan los hechos violentos que ocasionaron su muerte.