Madrazo, donde no hay Ley no hay justicia



Nicolás Maquiavelo decía: “Así es la índole de la multitud, o 
sirve con humildad o domina con insolencia [pero] no se debe
culpar a la multitud más que a los príncipes, porque todos cometen 
demasías cuando nada hay que las contenga” (Maquiavelo, 97:45).

Completaba su idea con el señalamiento de que las faltas que cometen los pueblos provienen de la negligencia o las faltas de los gobernantes; es decir, en última instancia, los gobernantes son los autores de la violencia que priva en la sociedad


Chetumal, Quintana Roo a 5 de junio de 2015. Los hechos ocurridos recientemente en la comunidad Carlos A. Madrazo en la cual un presunto ladrón fue detenido por algunos habitantes de la comunidad y linchado en el domo de la comunidad han sentado base para la reflexión.

Tal pareciera una grotesca réplica de Crónica de una muerte anunciada de García Márquez, la tarde de aquel trágico día autoridades policíacas realizaron una reunión con los habitantes de la comunidad Carlos A. Madrazo, donde a viva voz se expusieron una cadena de hechos delictivos ocurridos en la comunidad y otras aledañas.

Señalaban a un trío de sujetos que realizaban robos en casa-habitación y la violación de una mujer avecindada en el poblado.

Algunos ponenentes excitados ante la pasividad de las autoridades, que optaron por escucharlos, adivirtieron que si atrapaban a algún delincuente iban a ejercer justicia por mano propia.


Dicho y Hecho (Xenofobia)

Se estableció un "toque de queda" a partir de las once de la noche cuando repentinamente un grupo de ciudadanos descubrió y atrapó al presunto ladrón cuando robaba en una casa.

Casualmente, José Juan Pérez Ramos originario de Guatemala, al parecer en calidad de indocumentado, sin ninguna liga familiar o de amistad que interceda a favor de él.

De tez clara, complexión regular, pelo negro lacio corto, aproximadamente 1,70 metros de estatura, 35 años, con tatuajes visibles en la mayor parte del cuerpo, Pérez Ramos vestía pantalón corto azul de mezclilla, playera blanca y tenis blancos.

Con un perfil idóneo para canalizar hacia él toda serie de delitos cometidos en contra de los habitantes de Carlos A. Madrazo.

Sin mediar jucio previo, fue señalado de haber robado dos celulares que aparecen de manera inexplicable junto a él, ya que la ropa que portaba no permitía ocultar los objetos robados, ni siquiera tenía calcetas donde pudiera ocultarlos.

La muerte del sujeto era inminente no tanto por hacer justicia sino para no dar oportunidad a una defensa legal y esclarecimiento verdadero de los hechos de quién o quienes son los verdaderos culpables.


Delincuencia sobrepasa autoridades

Es notable que la delincuencia ha sobrepasado a las autoridades, no sólo por la cadena de robos ocurridos y  la violación de una mujer, sino por el hecho de tomar la Ley en las manos.

Golpeado, lapidado y con una cuerda en el cuello es arrastrado hasta el centro del domo bañado en su propia sangre dónde "confiesa y admite su culpabilidad" y tras éste juicio sumario, por llamarlo de alguna manera, la sentencia de muerte es aplicada.

Un verdugo oculto cobardemente en la penumbra de la oscuridad toma un filoso machete y lo desliza por el cuello de la víctima pasando por la yugular, causando un shock hipovolémico que lleva a la muerte al sentenciado.

Las autoridades policíacas dejaron en manos de los civiles el ejercicio de la Ley, no pidieron refuerzos a las otras instancias o si lo hicieron sus superiores hicieron caso omiso.

Lamentable y rídicula es la presencia de elementos de la policía judicial, de la marina y demás que llegaron al lugar de los hechos para el levantamientos de un cadáver, cuando debieron estar presentes cuando aún estaba con vida.


¿Existe Ley o no?

Nuestro gobierno, nuestras autoridades deciden si quedan al margen de los hechos o queda demostrado que la sociedad tiene la razón al no restablecer el estado de Derecho.

Un grupo autonombrado paladines de la justicia ha cometido un delito en contra de un ser humano el cual no se determinó si es culpable o no, de los actos delictivos que se le imputan.

Un grupo a satisfacción de los habitantes del poblado Carlos A. Madrazo, encubren por amor o por temor a los autores de un crimen y con esto queda a la luz pública la ineptitud de quienes deben ejercer la Ley y que no pueden hacer nada.

Hoy la sociedad protege a quienes creen que ejercieron en su nombre la Ley, pero estos mismos serán los que mañana tendrán aterrorizados a sus protectores con la advertencia velada que pueden tener el mismo fin que tuvo hoy un extranjero en el domo del pueblo.

Un sujeto por su origen extranjero frágil ante la Ley y ante la sociedad.

Que pasó de ser presunto culpable a sentenciado a muerte.