jueves, 9 de julio de 2015

Caso Baltazar Buenfil y Carrillo...resulta extraño que

Salvador Trujillo Rodríguez

Recién ha ocurrido un escándalo que empaña a la institución SESA, donde involucran al médico ginecólogo Reyes Baltazar Buenfil y Carrillo, señalado por la paciente Yomara Aké Caamal y lo señala como presunto autor del delito de intento de abuso sexual.

Yomara autoriza que su nombre e imagen sea difundida por los medios de comunicación, permite que se tomen gráficas de ella y de su declaración ante las autoridades ministeriales las cuales abren la correspondiente carpeta de investigación de los hechos que denuncia.

La vícitma relata que el lunes 29 de julio acudió a ese Centro de Salud por un problema de secreción en los senos y algún rastro de sangre por lo cual el galeno recomendó que hicieran unos estudios de mamografía y prueba de Papanicolaou y después que tuviera los resultados se presentara en la próxima cita.

Yomara Aké acudió a la cita semanal y el médico le pidió que se desnudara para hacer una exploración a lo que ella solicitó una bata para cambiarse pero le respondió que no había batas en ese momento, la paciente procedió a desnudarse confiando que estaba ante un profesional.

Narra que se acostó en posición decúbito y separó las piernas para la exploración, el médico procedió a realizar su trabajo y le preguntó si padecía de hemorroides, ella respondió que no y luego le preguntó que si había practicado sexo anal, ella negó que esto hubiera sucedido, entonces la víctima señala que el médico insistió si era porque ella se había negado o porque no se lo habían propuesto.

La paciente empezó a extrañarse por las preguntas y el médico le solicitó que girara y se apoyara en sus piernas y manos, pero que cuando lo hizo rozó al médico con sus glúteos y sintió que tenía duro su miembro viril por lo que procedió a recoger su vestimenta y como pudo se vistió para salir corriendo del consultorio mientras el médico le decía que esperara a que extienda la receta.


Resulta extraño que...

Yomara Aké Caamal ostente una licenciatura ejerza su profesión como profesora y con 23 años de edad confíe que está ante un profesional que le solicita que se desnude y ella sin objeción alguna acepte hacerlo, más aún siendo una mujer que tiene una pareja sentimental con la que vive en unión libre.

De acuerdo a la declaración vertida la exploración la realizó el médico palpando y preguntando si tenía alguna molestia o dolor.

Luego el médico preguntó si padecía hemorroides o si había practicado sexo anal, lo que la alertó fue que le preguntara si no había querido o no se lo habían propuesto.

Y la paciente debió haber sentido temor así que cuando le solicitó que cambiara de postura y se posara sobre sus piernas y sus manos al girar lo rozó con sus glúteos y se percató que tenía duro su miembro viril. 

Resulta extraño que con un rozón pueda definir que parte de la anatomía del médico tocó.

Resulta extraño que él ginecólogo sabiendo que la paciente tiene flujo y la existencia de enfermedades de transmisión sexual pretenda tener algún tipo de relación con una persona en esas condiciones.

Resulta extraño que el profesionista no considere los años que ha estado trabajando y repentinamente decida echarlo por la borda a unos cuantos años de jubilarse.

Resulta extraño que en ese Centro de Salud donde acuden todo tipo de pacientes, incluso mujeres que trabajan en el giro negro y acuden para su certificación médica para obtener su tarjeta de salud laboral, el médico haya preferido a una paciente, repito, con flujo vaginal y en los senos para entablar una relación o un simple aventura.

Resulta extraño que la paciente haya aceptado desnudarse sin pudor alguno y al momento de presentar su queja acepte que su nombre, su imagen y su voz se difunda por los medios de comunicación sin muestra de pudor alguno, en el vídeo se aprecia que sonríe durante su declaración.

Resulta extraño que haya regresado y una señora desconocida le proporcionara el nombre del ginecólogo y contarle que también sufrió un intento de agresión del mismo galeno y nunca lo denunció.

Resulta extraño que siendo profesora no haya acudido al ISSSTE, a menos que no tenga derecho a las prestaciones correspondientes como integrante del SNTE.

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