jueves, 31 de enero de 2013

Carta a Florence Cassez de Carlos Alazraki



Carlos Alazraki


Despreciable secuestradora:

Te queda claro que sí eres una secuestradora, ¿verdad? Te queda claro que sí sabías perfecto lo que hacías en la banda de tu novio.

Te queda claro que a ti te tocaba cuidarlos y alimentarlos. Te queda claro que estabas enterada de cómo violaron varias veces a una señora secuestrada enfrente de su hijito.

Te queda claro que queriendo o —no queriendo— pertenecías a esa banda de secuestradores.

Como también te queda claro que sabías cómo tu novio había asesinado a un secuestrado.

Supongo que también te queda claro que eres una pinche mentirosa de quinta con tus declaraciones que hiciste recientemente en París, cuando le comentaste a la prensa que tú no habías tenido nada qué ver ni con la banda ni con los secuestros.

Como también le mentiste a los ingenuos franceses diciéndoles que la justicia mexicana te había declarado inocente.

¿Sabes qué Florence? No te soporto. No eres ni Cenicienta ni Blancanieves ni la Bella Durmiente del bosque.

Más bien eres una delincuente, una mentirosa, una basura, una cerda, una asquerosa secuestradora, una hiena, una porquería y... Ya no sé qué más decirte.

Me da muchísimo coraje que la AFI haya inventado un montaje de tu captura y que por culpa de ese montaje, la Suprema Corte de Justicia haya ordenado tu liberación.

Me da mucho coraje que tu caso se haya manejado con el culo y que nuestras autoridades cuando te detuvieron, no hubieran respetado la Ley.

Me da mucho coraje que el imbécil de tu ex presidente Sarkozy haya llegado a México y haya pretendido ordenarle a nuestro Senado —como si fuéramos un país bananero— que te liberaran.

En fin, me da muchísimo coraje del cómo se manejó todo tu caso. Parecía una comedia surrealista, en lugar de un juicio serio. Y te aclaro una cosa:

Jamás me molestó que hayas pasado siete años en la cárcel. Fueron muy pocos comparados con el daño que le causaste a esas dos familias.

Como jamás me molestará el trauma psicológico que te causó (supongo que con la lana que ganes dando conferencias sobre tu inocencia podrás pagarle al psiquiatra).

Y lo que se me hace absolutamente increíble fue lo que pasó desde tu liberación:

Increíble por el montaje que tu gobierno hizo desde que llegaste a París. Un montaje mil veces mejor del que la AFI hizo cuando te capturó.

Y supongo que, ahora que nuestros dos gobiernos ya son amiguitos otra vez, tu gobierno le dará clases gratuitas de dirección, producción y actuación a nuestras Procuradurías.

Y ahora, una vez resuelto el affaire Cassez, me pregunto lo siguiente:

¿Por qué tu padre y tú salieron escoltados de Tepepan con chalecos antibalas?

¿Quién les pagó sus boletos de regreso a Paris en primera clase? ¿Nuestro gobierno o el tuyo?

¿Por qué carajos... una secuestradora como tú se fue en primera?

¿Por qué una rata asquerosa como tú fue recibida cuando llegaste al aeropuerto, con alfombra roja y por el secretario de Relaciones Exteriores de Francia?

¿Por qué una basura como tú fue recibida una hora y 15 minutos por el presidente Hollande?

¿Por qué una porquería como tú lleva cinco días siendo la estrella de todos los noticiarios y revistas del corazón?

¿Por qué Alain Delon quiere hacer la película de la vida de una hiena como tú?

¿Por qué la política vuelve a ganarle a la justicia?

¿Por qué una malviviente como tú se hará millonaria con sus conferencias, su libro y su película, cuando eres la mala de la película?

¿Por qué en esta ocasión los malos ganan y las víctimas pierden?

No lo entiendo y muchísimos mexicanos tampoco.

Florence Cassez:

Te informo que aquí en México, el 85 por ciento de los mexicanos encuestados no está de acuerdo en la decisión que te favoreció.

Estamos molestos contra la desaparecida AFI y también con la Suprema Corte de Justicia.

Estamos muy enojados que una basura como tú haya ganado y que las víctimas de tu banda fueron los que perdieron.

Perdieron a un ser querido y perdieron con la justicia.

Y la verdad... no se vale.

Me queda claro que nunca regresarás a México, como también me queda claro que el resto de tu vida la seguirás viviendo con mentiras.

Yo solamente deseo que al final de esta película... Los malos —como tú— no ganen.

carlos@alazraki.com.mx

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