domingo, 11 de marzo de 2012

"Ahora ya no tengo miedo", Florence Cassez acusada de secuestro

Francisco Reséndiz
El Universal

francisco.resendiz@eluniversal.com.mx

“No me crean, lean mi expediente y allí encontrarán las pruebas de mi inocencia, encerraron mi cuerpo mas no mi mente y ahora voy a luchar por todos nosotros que sufrimos una injusticia en México”, dice Florence Cassez, sentenciada en México a 60 años de prisión por el delito de secuestro.

En una carta, escrita el 20 de marzo de 2010, en poder de EL UNIVERSAL, la ciudadana francesa pide: “Quiero que mi voz se escuche. Ya no tengo miedo, sufro una gran injusticia como muchos de ustedes”.

La carta fue escrita y entregada a este diario por Florence Cassez durante una visita que se le realizó en el penal femenil de Tepepan. Tras una plática de siete horas, en la que esgrimió sus argumentos en los que basa su afirmación de inocencia.

—¿Qué quieres decirle a los mexicanos? —se le preguntó en 2010.

—Que se debe ver más allá, que utilicen mi caso para todos los mexicanos que sufren injusticia, lo que me pasó le puede pasar a todos. El pueblo fue engañado. A los políticos les pido que utilicen mi caso para ayudar a los otros. Me dieron poder y lo voy a utilizar.

—¿Qué les dirías a los testigos?

—Que aquí aprendí que la vida da muchas vueltas, que no hagas algo que no te gustaría que te hicieran. No sé cómo pueden dormir con lo que hicieron. Ellos saben que no los traté, que nunca los vi. Vivir con una mentira de ese tamaño no es cualquier cosa. Yo viví un secuestro, esas 20 horas que me tuvo la policía, los entiendo, pero no fui yo quien los dañó.

“Tengo 10 mil preguntas que hacerles. No sé por qué la señora Cristina cambio su declaración. Ezequiel primero dijo que nunca me vio, que sólo un mechón del cabello y las caderas, ¿cómo puede decir que me reconoce? Cuando lo liberaron los policías dijo que le acababan de anestesiar el brazo, ¿quién lo hizo si yo llevaba 20 horas detenida en una camioneta?”.

—¿Fuiste torturada?

—Luis Cárdenas Palomino me pegó para que dijera lo que él quería a las cámaras, nunca le importó que hubiera medios. Ya habían pasado 20 horas desde que me detuvieron. No había dormido, tenía frío, no entendía a lo que quería llegar, las groserías que me decía las desconocía.

—¿Tienes miedo?

—Lo tuve durante mucho tiempo. Hoy estoy dispuesta a todo. Es mi historia, es la verdad, me sentí liberada con mi libro (A la sombra de mi vida) ¿Qué pueden hacer?, ¿matarme? Prefiero morir de pie que vivir agachada… no me voy a callar.

Las siete horas de plática se van en un suspiro. Una custodia llega a la puerta del salón y grita: “Se termino la visita”. Florence se apura a escribir en la portada del libro de Anne Vigna, Fábrica de culpables, la carta que hoy se reproduce.

Las víctimas

Cristina Ríos, su hijo Cristian, y Ezequiel Elizalde, son las víctimas de la banda de Los Zodiaco, a la cual pertenecía Cassez de acuerdo con las autoridades mexicanas.

Cristina Ríos Valladares ha hecho pública —desde 2009— una carta en la que advierte que “hoy padecemos un exilio forzado por el miedo y la inseguridad. Mi familia está rota. Es indescriptible lo que mi hijo y yo vivimos del 19 de octubre de 2005 al 9 de diciembre del mismo año. Fueron 52 días de cautiverio en el que fui víctima de abuso sexual y, los tres, de tortura sicológica”.

Elizalde dice: “Yo sé que son más las personas involucradas en esto y que existen policías en esto y sé que puedo ayudar a detener a esa gente... fui privado de mi libertad 65 días, días que nadie podrá devolverme jamás y mi tranquilidad nunca”.

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