sábado, 16 de febrero de 2008

Eficientes versus Prepotentes

Jueves 14 de febrero, aún sin concluir el día que acostumbramos celebrar como del Amor y de la Amistad ocurrió un suceso que no puede pasar desapercibido por la sociedad mexicana e internacional, de la manera como trabajan nuestras autoridades en el bello estado de Quintana Roo.

A diferencia de los elementos de la Policía Judicial Estatal, las autoridades policiales de Seguridad Pública estatal y municipal han realizado esfuerzos para organizarse en el combate de la delincuecia, muchos mecanismos se han afinado y se ha mejorado su eficiencia operativa, sin embargo en la Policía Judicial Estatal persisten los usos y costumbres para combatir el crimen organizado “a la antiguita”, es decir, vestidos de civil, sin logotipos ni identificación a la vista, armas cortas al cincho, incluso la característica vestimenta patillas estilo cantante de los 60’s, hebillas gigantes, anillos, soguillas y pulsera de lagarto, botas puntiagudas de piel de algún reptil, lenguaje soez y un aire de prepotencia que queda impregnado en el medio ambiente por donde transitan.

Por otra parte, los recursos que han invertido las autoridades de Seguridad Pública municipal y estatal están arrojando resultados, personal ágil, debidamente uniformado y capacitado para el empleo de armas y estrategias como reacción ante eventualidades imprevistas, equipos de comunicación y su uso adecuado, emblemas e identificaciones a la vista de la ciudadanía.

Bajo el mismo contexto el Centro de Comunicación, Cómputo, Control y Comando, mejor conocido como C4, cuyo coordinador Gabriel Medina González ha dado pruebas de la excelente labor que realiza dicha unidad a su cargo, por ser el punto donde se concentran las llamadas de auxilio que realiza la ciudadanía las 24 horas de los 365 días del año a través del número telefónico 066.

Consta ahora la eficiencia de las acciones que se tomaron de manera inmediata por elementos del Grupo Táctico de la Policía Municipal, una llamada anónima bastó para que se activara el mecanismo de defensa y protección de la ciudadanía, cuando fue reportado que cuatro individuos armados habían levantado a dos sujetos en la avenida Andrés Quintana Roo, individuos que ya habían sido observados por la ciudadanía porque antes de las 21:00 horas del día jueves se habían apostado a vigilar dentro de una vagoneta tipo Windstar, y estaban al acecho de la gente que transita por el lugar como esperando alguna víctima.

Apostados dentro del vehículo esperaban, cuando repentinamente llegaron al lugar citado dos sujetos a bordo de un automóvil tipo Tsuru, pero al transitar libremente por la vía pública fueron interceptados por sujetos armados vestidos de civil y que en ningún momento se identificaron, así que temerosos los tripulantes del Tsuru, ante la ola delictiva que reina en el estado, emprendieron veloz huída para ponerse a salvo de los agresores.

Estos inmediatamente los siguieron y les dieron alcance, pero un ciudadano de aquellos que transitan por las calles observó el secuestro y avisó al número de emergencias 066.

Una vez enterados elementos del Grupo Táctico se presentaron al lugar de los hechos y los sujetos que habían realizado el levantón no presentaron documento alguno, a pesar de haber sido solicitado por quien comandaba el operativo bajo riesgo de su propia integridad.

Ahora resulta que los elementos de la Policía Judicial actuaban bajo sigilo, sin haber dado aviso a nadie más que a ellos mismos y “a su lic”, todo indica que actuaban por cuenta propia y ahora tratan, fuera de tiempo, justificar sus malas acciones administrativas culpando al despachador del C4 por no haber reportado a la Policía Judicial, antes de dar aviso al Grupo Táctico que está especializado para esos operativos. Sin embargo, en el momento de la intervención del Grupo Tático, cuando éstos solicitaron información a la Policía Judicial del Estado, el personal que estaba de guardia desconoció algún operativo realizado por sus propios elementos.

Todo parece indicar que la actuación de la PJE era el clásico operativo para “completar la quincena” en tan romántica noche, aún queda por resolver que tipo de operativo estaban realizando los elementos de la PJE que ameritara la secrecía.

Mientras tanto dos ciudadanos adolescentes que hasta ese momento eran inocentes fueron transformados en culpables, fueron detenidos con lujo de prepotencia por elementos de la Policía Judicial Estatal; uno de los detenidos es Francisco Armando Pisté Aguilar de oficio mecánico y el otro es un menor de edad con iniciales J.A.A.B. de 17 años de edad y de ocupación estudiante, quienes ahora son acusados por los que ahora se reconocen como elementos de la PJE, Omar Canul Vega, Aarón Pérez Olguín, Armando Pérez Pérez y Alejandro Cruz Alvarez.

Esto es una invitación a la ciudadanía para estar alerta sobre los operativos que realiza el brazo ejecutor del Poder Judicial Estatal, ya que no se puede transitar libremente por la vía pública como establece la Constitución Mexicana sin el temor de ser sorprendidos por sujetos armados vestidos de civil que pueden ser Policías Judiciales o simples delincuentes.

Ante esta disyuntiva no queda otra que pedirle a los señores delincuentes que utilicen un uniforme o algún gafete, ya que el presupuesto del Poder Judicial Estatal no alcanza para capacitar a sus elementos, ni para uniformarlos.

viernes, 15 de febrero de 2008

ESCUELA DE DELINCUENTES

El viernes 15 se suscitaron hechos que reflejan parte de la idiosincrasia del pueblo mexicano, donde la cabeza de familia en lugar de atender a las autoridades les da una lección a sus hijos de cómo deberían actuar ante los representantes de la Ley.
En la madrugada se recibió un reporte a través del número telefónico Emergencias 066, reportando un pleito callejero, así que elementos de la policía se trasladaron a las calles Cornelio Lizárraga con José Marrufo, donde resultó detenido un menor con 15 años de edad y quedó a cargo de los hechos el policía estatal Roberto Flores Taboada.
Acto seguido el padre Armando Rosado Montejo de 50 años de edad se dispuso a darle una cátedra a sus hijos de cómo defenderse de las autoridades policíacas, así que junto con Martín y Jaime Emir Rosado May de 22 y 24 años de edad, rodearon y persiguieron al elemento policiaco hasta la calle Juan de Dios Peza, donde el policía al no encontrar escapatoria y al ser víctima de diversos proyectiles que les enviaba la familia, de las cuales uno de ellos le golpeó la cabeza y sintió que quedaba a merced de los vándalos, optó por sacar su arma en un intento de atemorizarlos, pero los lapidarios envalentonados por la fuerza numérica continuaron su agresión lo que motivó que el policía accionara su arma calibre 22, contra el líder de sus agresores.
El proyectil le dio en la pierna izquierda lo que hizo caer al líder de la banda y logró atemorizar a sus agresores quienes acudieron a auxiliar a su padre, maestro y líder de la banda.
En este caso podemos ver cómo se asocian varios individuos para cometer un delito contra un funcionario público en funciones, lo amedrentan, lo persiguen y lo agraden, sabedores que un policía no puede accionar su arma tan fácilmente porque primero están sus Derechos Humanos, aunque sus actos demuestren que son totalmente inhumanos.
La bala que disparó el policía estatal, tendrá que explicar, justificar y reponer en caso de que no logre demostrar que todo fue para repeler un ataque tumultuario. Para ello tendrá que presentar dos testigos.
Afortunadamente, este caso no tuvo mayores consecuencias ya que podría haber derivado en un ajusticiamiento masivo, donde la gente “haga justicia” por mano propia.

15 de febrero de 2008
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