domingo, 10 de julio de 2011

Un suicida...tengo 63 años, pensé que mi vida sería diferente

Juan Carlos Gómez
SIPSE
Cancún
Quintana Roo

Me desperté a las tres de la mañana. Llevaba un buen tiempo pensándolo. No es que no tuviera una vida feliz, aunque no la tenía, tampoco es que la gente a mí alrededor no me quisiera, aunque no me quería... Simplemente yo pensé que a esta edad, mi vida sería diferente.

Tengo 63 años, me levanto todos los días y espero en El Crucero a que alguien me dé trabajo. Hace 45 años yo pensaba que iba a ser ingeniero, que iba a construir puentes y edificios, que iba a poder viajar. Hoy me levanto de mi cama y me quedo así, un ratito viendo al techo, y me digo a mí mismo: "Hoy vas a conseguir chamba, te va a ir bien, ánimo".

Yo empecé a trabajar desde muy chiquito, pero siempre quise hacer algo, estudié hasta el bachillerato en Tabasco, y un amigo me dijo "vente conmigo para Cancún, está creciendo, juntas un dinero y te regresas". Sólo una vez regresé a mi tierra.

Cuando llegué a Cancún se estaban construyendo muchos hoteles, y yo entré a trabajar de albañil. Desde chico me gustaba trabajar porque mis papás no me daban dinero, quién diría, ahora ya no quiero trabajar, quisiera que me mantuvieran.

Estando acá en Cancún empecé con los vicios. Primero no quería, pero poco a poquito fui cayendo, creo que hasta fui el que cayó en más cosas, siendo que yo no quería nada de eso, "mota", "coca", hasta llegué a inyectarme.

La única vez que fui a ver a mi familia, yo ya estaba bien metido en el vicio. Mi propio padre me denunció, eso nunca se me va a olvidar, me metieron a la cárcel unos días y ahí fue donde perdí tres dientes. Que disque para que me corrigiera, nunca volví a ver a ese señor, aunque no le deseo mal.

Me regresé a Cancún, pero ya no me daban trabajo, así pasaron unos años, hasta que en una borrachera metí un tenedor en el enchufe, como también hago instalaciones eléctricas... sabía qué hacer para matarme.

Esa vez ni siquiera lo pensé, en la borrachera me entró la loquera. Lo intenté otra vez más. Sin dinero, mi familia no me quería, nunca tuve mujer ni hijos y nunca fui ingeniero.

Yo creo que lo que me hizo tomar la decisión fue que no hallaba qué hacer, de repente sentí que la vida se me había ido. De eso hace ya unos años, como 15.

Una psicóloga habló conmigo, pero eso no sirve. No lo intento de nuevo (suicidarme), porque sé que no es la solución o quizá sí lo sea, pero me da miedo que no haya nada después, o que me vaya al infierno por suicidarme.

Pues ahorita a ver si alguien se para, para que chambeé, y pues mañana lo mismo, a levantarme y buscar trabajo, así todos los días, ¡já! y yo que quería ser ingeniero, ¿te imaginas?

"Estando acá en Cancún empecé con los vicios. Primero no quería pero poco a poquito fui cayendo"

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